Por David Cavazos
Allá por el 2010, cuando el tercer álbum de El Guincho salió a la luz, me encontré por primera vez con el concepto de «pop negro«. Este concepto estaba claramente adjunto al multipremiado disco del chileno, donde conjugaba ritmos tropicales y sintetizadores eléctricos, creando una obra sumamente interesante, catalogada por aquellos que le saben como pop “psicodélico/tropicalismo” (lo que sea que eso signifique), con 9 tracks que ahora son leyenda. Pero volvamos un momento al concepto de «pop negro» y cómo creo que se relaciona con Alexico.
Todo aquel que tenga la dicha (o desdicha) de conocer el trabajo de Alexico, podrá emitir una clara opinión sobre su trabajo. Desde «Selma Oxor”, » Mockinpott«, «Le Macabre Party» hasta su proyecto homónimo, muy seguramente algunos se decantarán por un extremo negativo o un extremo positivo. Y creo que eso es lo que caracterizó, en tiempos más bravos, a Alexico. Tanto en foros como en tocadas, no dudaban en catalogarlo como un chico problema. Sin ir tan lejos, un par de amigos fueron increpados por él con temas que ya está demás contar, quizás empañando o añadiendo varios sesgos que obstaculizaban llegar a comprender su obra. Pero creo, y me gusta pensar, que parte de ello era el fin de este «ente» creado con el afán de caminar entre la línea de lo correcto e incorrecto. Sus letras, los nombres de canciones, su sonido en general, no seguían la norma y retaban tanto a oyentes como colegas a proponer diferentes temas a la conversación y no seguir lo establecido.
En 2011, Alexico publicó un EP titulado «Acosador de Media Noche Ep 2«, en el que podemos encontrar cuatro temas cargados de una electrónica juvenil aderezada con letras bizarras y muy personales. Abriendo con «El Nombre del Perro», la cual considero una joya de su catálogo, relata un breve pasaje en la vida del Dr. Jonathan Reed, donde en un paseo por el cerro su fiable can sujeta del brazo a un pequeño ser. El Dr. Reed no vacila en atacar a dicho espécimen con un palo para llevarlo a casa e investigarlo. Una pieza de 3:43 minutos repleta de sintetizadores, coros por aquí y por allá, una voz electrónica bien reverberada, tripas y mucho color. Resulta para mí imposible no bailar con el pedazo de beat y notas de sinte. En verdad me gustaría que más gente conociera esta canción.
«Gordo Grande y Marica» inicia y me remonta a mi adolescencia, escuchando mp3 a 128 kbps a Kraftwerk y me lleva a pensar en cómo es que la tecnología ha avanzado tanto y ha logrado que los robots puedan tener una banda. Un track lleno de distintas capas de melodías electrónicas sincopadas y bastante pegajosas. ¡Vamos, viejo! 🕺
Devo tranquilamente pudo haber escrito «La Sombra», pero aquí estamos de nuevo cantando un coro inentendible con fetos volando que hacen figuras, guitarrazos de fondo haciendo compases simétricos con la melodía del sinte, un bajo electrónico que me permite intentar descifrar la voz de Alexico, pero personalmente decido ya solo disfrutar.
¿Recuerdan Tron? Pues ni yo, pero esto seguramente debió sonar en el trailer. Baterías que parecieran programadas para sonar en «Star Tropics» de Nintendo (1990) abren este tema. Debido a mi insistencia en traer a El Guincho a la conversación, justo fue lo que pensé al conocer el concepto de «pop negro»: Negro por la sátira, negro por la ironía, negro por los antihéroes. Nos presenta una sociedad violenta, cínica y corrupta que amenaza no solo al héroe, sino también a otros personajes. Los finales ahí suelen ser agridulces, al igual que «Baby Cake» y esta reseña.
Les dejo el link directo al EP para que puedan escucharlo:
https://alexico.bandcamp.com/album/acosador-de-media-noche-ep-2
