Por David Cavazos
Algunos psicólogos argumentan que es completamente saludable que un infante desarrolle amigos imaginarios. Tener amigos imaginarios no significa que los pequeños se sientan solos o carezcan de amigos «reales», como podría creerse comúnmente. Yo añadiría que tanto niños como adultos a veces recurren a las amistades imaginarias como un refugio personal. Generalmente la existencia de estos seres imaginarios suele ser breve. Y justamente breve y efímera fue la existencia de la banda que hablaremos hoy.
Whalecoma fue un proyecto musical que por antonomasia se nombraba como «una banda que hace emo inspirado en el medio oeste«, y fue en 2019 que nos ofrecieron un bello disco que en 7 tracks comprime perfectamente la nostalgia, angustia y muchos gritos catárticos.
El álbum directamente comienza con un himno, que en tan solo 10 palabras y menos de 45 segundos, nos hace corear junto a Mario, Adrián y Bernie, que no estamos solos. Me gustaría destacar que para mí los gritos desgarradores de Mario son una parte fundamental de la identidad sonora de esta banda.
¿Recuerdan cómo los millennials (me incluyo), nos enfurecimos al saber que Adam Sandler no fue nominado a los Oscar por su actuación en «Uncut Gems«? Pareciera que acá los chicos se anticiparon ese amargo momento y escribió esta letra para consolar al talentoso actor con la rola que lleva su nombre.
Lo que me fascina de este álbum es la guitarra limpia de Adrián, presente a lo largo de todo el disco. Es un perfecto ejemplo de este mantra que los diseñadores nos repetimos (para autoconvencernos) de que menos es más, ya que su presencia constante no resulta estridente pero acompaña de una forma sutil y sabe cuándo responder con potencia cuando las rolas así lo requieren.



Escribí el párrafo anterior mientras escuchaba a «Tony Hawk, Mi Abuelito» pero bastó un segundo para que la guitarra mid west atacara de nuevo en «Nega Adrián» con su característico «sweet pick». El break a mitad de esta canción es encantador; ese cambio de ritmo encaja perfectamente con los alaridos de Mario. Los chicos grabaron un video para este tema y recuerdo que en 2018 y 19 alrededor de la banda se formó una especie de semi-culto (que, en mi opinión, aún perdura), lo cual es un fenómeno inusual pero que a veces le ocurre en bandas emergentes, donde el público se transforma completamente en un grupo de amigos. Soy un firme creyente de que Whalecoma se convirtió en nuestra «amiga ballena» que nos visitó por un corto tiempo.
«Bernie toca genial y Mario grita cosas» podría ser la reseña completa de este disco.
Los chicos nos regalaron otro himno con «Como un lunes por la mañana». El riff de guitarra me perforó la cabeza desde la primera escucha, la batería y el bajo me hacen sentir como si estuviera en una sala de ensayo con ellos. Considero que la obra en general de Mario se encuentra muy oculta al público para lo genial que es ¿pero por qué ocurre esto? pues no lo sé , pero así estaaaaaaaaa bieeeeeeeeen! 🎵
Me considero un amante apasionado de las pistas instrumentales, especialmente cuando se encuentran al final de los álbumes. Es como ese meme de Vince McMahon donde pierde completamente la cabeza al final de la imagen en 240p. En fin, aquí es donde comienzan los créditos, donde rasco en el morral para escribir algo conclusivo para esta reseña pero no me queda nada más que decir gracias, Ballena, no estamos solos.

Una respuesta a “Reseña: Whalecoma – Amigo Ballena Casa”
Que reseña tan reconfortante, encontré este álbum en 2020 cuando Whalecoma estaba desapareciendo y siempre tuve la esperanza de que regresarán. Escuchar perdidos en el mar me hizo darme cuenta de que las letras de Mario iban hacia otro lugar ahora y que Whalecoma ya no iba a volver porque como lo mencionas, Whalecoma fue efímero y así tenía que ser.
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